dieselgate

Dieselgate es un término utilizado para describir la deliberada eliminación de sistemas de control de emisiones por parte de un fabricante de automóviles. La compañía Volkswagen (VW) fue acusada de instalar un software que permitía que los vehículos diesel se ajustaran a los niveles de emisión regulados durante los ensayos, pero no durante los viajes normales. Esto permitió a Volkswagen superar los límites de emisión establecidos por el gobierno. Esta situación llevó a numerosas multas y sentencias judiciales contra la compañía.

Así se descubrió el Dieselgate

El caso de Dieselgate representa uno de los fraudes más grandes que la industria automotriz ha presenciado. El escándalo se descubrió en septiembre de 2015 cuando la Administración de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) reveló que el gigante automotriz alemán, Volkswagen, había instalado en sus vehículos equipos de software disfrazados con un programa para engañar a los reguladores del gobierno sobre la emisión de gases. El escándalo salpica a un gran número de modelos dados a conocer desde 2009 hasta 2015.

El software de Volkswagen, comúnmente conocido como el "Software de Evasión de Emisiones", consigue engañar a los reguladores ya que permite a los motores ajustar las emisiones en operación normal para cumplir con los requisitos de emisiones de escape de los vehículos, sin embargo, en mejores condiciones de funcionamiento, el software reconoce estas mejoras de rendimiento y lo permita en operación normal aumentando de manera significativa la cantidad de dióxido de nitrógeno (NOx) en la salida de escape. Esto llevó a la EPA a formular cargos contra Volkswagen por violar las leyes ambientales en los Estados Unidos.

Como resultado de estas denuncias, Volkswagen se vio forzada a negociar un acuerdo de $14.7 mil millones con el gobierno de los Estados Unidos para pagar multas y subsidiar propuestas ambientales relacionadas con el programa. Además, una vez que los propietarios de vehículos afectados recibieron el software de corrección aprobado por la EPA, el tema comenzó a desvanecerse. Sin embargo, el escándalo todavía sigue siendo motivo de gran controversia en el sector automovilístico.

El Truco Técnico del Dieselgate

El 'Dieselgate' fue el nombre que se le dio al escándalo que involucró a Volkswagen, Audi y Porsche en 2015, cuando se descubrió que habían estado utilizando un software para manipular los resultados de las pruebas de emisiones. Esto permitió que los vehículos emitieran menos emisiones durante las pruebas que en la carretera, generando por tanto ahorros de combustible, pero también provocando un aumento considerable de emisiones nocivas.

En concreto, el truco técnico del dieselgate consistía en un software llamado "sintonizador de emisiones". Esta pieza de código informático se ejecuta en el controlador del motor y detecta cuándo se realiza una prueba de emisiones. El software entonces cambió los ajustes del motor para reducir las emisiones durante la prueba, pero luego funcionaron con regularidad, produciendo emisiones mucho mayores.

Algunas de las emisiones producidas por los motores diesel son nocivas para la salud, como el monóxido de nitrógeno y el dióxido de azufre. Estas emisiones aumentaron debido al truco técnico del dieselgate, y su efecto a largo plazo en el medio ambiente y la salud humana es desconocida. Esto llevó a Volkswagen a ser condenada a pagar más de 8 millones de Euros en multas y a compensar a los dueños de los vehículos.

Dieselgate

Dieselgate es un término utilizado para referirse al escándalo de emisiones producidas por vehículos a diesel, presentado en septiembre del 2015 por Volkswagen. El escándalo fue provocado por el uso de dispositivos electrónicos diseñados para simular resultados de tests de emisiones satisfactorios durante pruebas de laboratorio, mientras en la realidad los vehículos emitían hasta 40 veces más dióxido de nitrógeno (NO2) de lo permitido por la normativa europea.

El escándalo afectó a los principales modelos Volkswagen, así como a una amplia lista de otros fabricantes como Audi, Porsche, Seat y Skoda, además de otros fabricantes automóviles como Renault, Mitsubishi, General Motors o Fiat.

Como resultado de este escándalo, Volkswagen apartó a su entonces Consejero Delegado y organizó un gran programa de recuperación para adaptar sus vehículos a los estándares de emisión oficiales. Durante los últimos años, Volkswagen ha realizado una enorme cantidad de reparaciones, actualizaciones y mejoras en sus vehículos para evitar problemas de emisiones.

Por lo tanto, los vehículos afectados por el escándalo ahora están más cerca de cumplir los estándares oficiales, a pesar de que muchos usuarios aún estén experimentando problemas de emisión, sobre todo en los motores diésel de baja potencia. Esto ha llevado a algunos consumidores a demandar a Volkswagen por los mejoras de emisión.

Las Consecuencias del Dieselgate

El escándalo del 'dieselgate' ha tenido enormes consecuencias e implicaciones importantes para Volkswagen, la industria automotriz y los usuarios finales. Volkswagen presumiblemente pagó cerca de 20 mil millones de dólares en diferentes acuerdos, multas y estipulaciones y aun así la situación sigue siendo una incógnita.

Las principales consecuencias para Volkswagen se relacionaban con el costo de enfrentar reclamos provenientes de su propia contabilidad, responsabilidad corporativa, ajustes en costos y la pronta disminución de la reputación de la empresa. Además, Volkswagen ha visto cómo se desmoronaba su línea de confianza no sólo entre los usuarios, sino también en distintos niveles comerciales relacionados con la empresa, por este motivo, muchos proveedores de servicios, clientes, intermediarios comerciales, reguladores gubernamentales y asociaciones comerciales tuvieron una desconfianza extrema respecto al Business de Volkswagen.

Aunque Volkswagen ha sufrido un gran daño en su imagen, las restantes empresas del sector también han sentido los efectos. El escándalo ha puesto bajo la lupa del regulador y del usuario los métodos de control y pruebas de los vehículos a gas y a gasolina. Una cantidad de automóviles más grande ha sido sometida al exhaustivo control de emisiones, lo cual ha llevado a una mayor aplicación por parte de los distintos fabricantes para respetar las regulaciones establecidas.

El 'dieselgate' también ha afectado el mercado global: los principales impactos han recaído sobre los modelos de propulsión diesel, y por lo tanto se ha visto una disminución significativa de la demanda de estos vehículos en los principales mercados, con repercusiones globales. Los fabricantes venden cantidades menores de vehículos a diesel, impulsando a otras tecnologías como el híbrido y eléctrico para cubrir el hueco.

Dieselgate

Dieselgate es un escándalo relacionado con el fraude en el software relacionado con los motores diésel, libre de emisiones, de varios fabricantes de automóviles. El término 'Dieselgate' se refiere al escándalo por el automóvil alemán Volkswagen. El escándalo salió a la luz en septiembre de 2015, cuando la Agencia para la Protección del Medio Ambiente (EPA) de Estados Unidos acusó a Volkswagen de usar un software para engañar a los reguladores y ocultar las emisiones de sus motores diésel.

El 'Dieselgate' ha tenido repercusiones significativas para Volkswagen en todo el mundo, incluyendo multas financieras, cierre de líneas de producción y cambios en la cultura de la empresa. Junto con Volkswagen, también se detectaron problemas similares en otros fabricantes de vehículos, incluidos Audi, Mercedes-Benz, Ford y Nissan. Esto provocó una alerta en la industria automovilística global, y las autoridades han establecido reglas de emisiones más estrictas para los fabricantes de automóviles.

Las consecuencias de Dieselgate han sido severas tanto para Volkswagen como para el sector de la fabricación automovilística mundial. Volkswagen ha sufrido grandes pérdidas financieras, y su imagen ha sufrido un revés significativo a causa del escándalo. Además, los fabricantes de automóviles ahora tienen que cumplir con unos requisitos de emisiones mucho más estrictos de lo que eran antes del escándalo. Esto, a su vez, ha provocado un aumento en los precios de los vehículos, debido a los nuevos motores más eficientes en combustible y los exigentes sistemas de inspección de emisiones.